6 Agosto 2024

El pasado abril, el sistema público de salud de Inglaterra (NHS) hizo público un informe elaborado unos años antes por la pediatra Hillary Cass, quien efectuó una revisión de los servicios de identidad de género para niños, niñas y adolescentes trans y de género diverso. El estudio, conocido como “Informe Cass”, concluyó que no existiría evidencia científica para respaldar el uso de bloqueadores de la pubertad en menores de edad y llamó a producir mejor evidencia para garantizar una atención en salud que sea segura, holística y eficaz.

Las voces críticas con el informe y el procedimiento de la autoridad sanitaria en Inglaterra, provenientes de las ciencias como de los movimientos LGBTI+, han acusado la parcialidad de la metodología y las conclusiones del informe, basados en información no determinante que la propia Cass reconoce, y la incidencia de grupos de presión contrarios a los derechos de la comunidad trans. Las críticas apuntan también a los usos políticos que se han hecho del informe para prohibir y restringir aún más el acceso a la salud de género afirmativo.

El debate ha alcanzado dimensiones globales, centrándose especialmente en el acceso a los bloqueadores de la pubertad y los presuntos efectos negativos que éstos podrían generar en el desarrollo físico de las personas usuarias. La controversia ha llegado a Chile y el Ministerio de Salud ha suspendido las terapias hormonales a nuevas personas usuarias menores de 18 años, argumentando una falta de lineamientos técnicos.

En medio de esta discusión pública, en la que se pone en el centro el choque de derechos, la desinformación y la indiferencia a la opinión de las propias personas trans menores de 18 años, hemos hablado con Rafael Ríos Salazar, médico endocrinólogo con una vasta experiencia y conocimientos sobre tratamientos hormonales y bloqueadores de la pubertad en adolescentes trans en Chile. En esta entrevista, el doctor Ríos explica qué son los bloqueadores de la pubertad y cuál es su impacto en el cuerpo de las y los adolescentes, despeja dudas sobre la reversibilidad de su uso y la importancia que su aplicación tiene para salvaguardar la salud mental de las/os pacientes, así como los temas pendientes de un debate todavía abierto en el sistema de salud chileno.

  1. Para comenzar, y considerando que se trata de un asunto desconocido para muchas personas, ¿Qué son y qué no son los bloqueadores de pubertad, para qué sirven y desde cuándo y con qué propósitos han sido usados en adolescentes? ¿Cuál sería la diferencia, si la hay, con el uso que se le da en infancias cisgénero que presentan pubertad precoz?

Los bloqueadores de pubertad son medicamentos sintéticos que tienen como objetivo bloquear a las neuronas hipotalámicas, que es donde se generan a su vez las hormonas que regulan la función de la hipófisis y de los ovarios, en el caso de las mujeres, y de los testículos, en el caso de los hombres.

Normalmente se usan para bloquear la pubertad precoz en niñas/os cisgénero, es decir quienes la desarrollan antes de los 7 años. Lo que hacen estos bloqueadores es detener la pubertad para que llegue en edades más adecuadas, sobre los 10 a 11 años; también son usados en adolescentes y  personas adultas cisgénero que presentan tumores o cáncer hormonodependientes (próstata, mamas, etc).

También son usados con adolescentes trans con disconformidad de género. En estas situaciones, la principal diferencia con las anteriores es que los bloqueadores se suministrarán después de los 12 años y hasta los 16, y se trata de adolescentes cuyo eje hipotálamo-hipófisis-gonadal se presenta normal.

  1. Hasta ahora, ¿Cuál ha sido el proceso que se lleva a cabo para prescribir bloqueadores de la pubertad en casos de adolescentes trans? ¿Qué controles se llevan a cabo en este tratamiento?

Las personas trans, cuya autopercepción de identidad no está sincronizada con su sexo biológico, presentan una diferenciación genética y gonadal y unas características sexuales y órganos que responden a las hormonas sexuales. Este punto es crucial, pues de no bloquearse la pubertad y ésta sigue su curso, la persona preadolescente trans verá cómo su cuerpo cambia y se aleja de su autopercepción de género.

En estos casos, la indicación se realiza en base a la referencia de un/a profesional de la psicología o psiquiatría tratante que descarte la existencia una patología de salud mental, así como exámenes hormonales, bioquímicos, de coagulación y, si corresponde, una eco ginecológica. En nuestro centro, apoyado por los padres, madres y cuidadores, una vez iniciado el tratamiento éste se controla cada 3 meses clínicamente, mediante exámenes hormonales y apoyo de salud mental.

  1. ¿Cuáles son los efectos de los bloqueadores en el cuerpo y el bienestar emocional de una persona trans en pubertad? ¿En qué momento se pasa al suministro de hormonas sexuales cruzadas? 

Como su nombre lo indica, los bloqueadores producen un bloqueo de las hormonas sexuales que se empiezan a secretar por las gónadas. Sus efectos son todos los derivados de este efecto principal; por ejemplo, si una persona ha empezado a menstruar, ésta se corta. O si comenzó el crecimiento mamario, el de los vellos corporales o la transformación en el tono de voz, el crecimiento del pene y testículos, etc. Este bloqueo logra manejar la angustia que esta situación conlleva para las/os adolescentes trans.

Como indicaba anteriormente, los bloqueadores de pubertad se indican desde los 12 hasta los 16 años, momento en el que se iniciaría tratamiento con las hormonas de su identidad en el cuerpo con la pubertad biológica detenida. Por ejemplo, suministrar testosterona y no estrógenos en el caso de un hombre trans, y viceversa.

  1. ¿Y cuáles son los posibles efectos en una persona trans adolescente que no pueda acceder a estos bloqueadores, especialmente a nivel de salud mental y emocional? 

Las/os adolescentes trans que no reciben bloqueadores harán su transición desarrollando una pubertad no acorde con su autopercepción de género. Esto les puede generar problemas de adaptación, angustia, depresión y tendencias suicidas.

Sin embargo, faltan estudios a largo plazo que comparen la evolución sin bloqueadores y la que los incluye, pues la mayoría de la información se basa en su uso en población adulta.

  1. En caso de una “retransición”, es decir, en el caso de alguien que decide discontinuar algunos o todos los aspectos de su afirmación de género, ¿Los efectos de estos bloqueadores son reversibles? 

La mayoría de los efectos son reversibles, salvo el cambio de voz. El impacto en los huesos se revierte con la terapia hormonal posterior y el eje vuelve a ciclar de forma regular en las personas trans masculinas, mientras que en el caso de las personas trans femeninas los testículos vuelven a secretar testosterona.

Esto sucede, en general, en plazos de entre 6 meses y 1 año. Muy a largo plazo, no se cuenta con estudios bien diseñados del impacto de los bloqueadores, pero hasta donde sabemos son seguros.

  1. Desde tu mirada experta, ¿Qué dice concretamente el Informe Cass sobre el impacto de los bloqueadores de pubertad en adolescentes? ¿Qué nivel de certeza de la evidencia significa que es dañina o perjudicial? ¿Qué otros procedimientos en medicina pediátrica o endocrinológica operan con un nivel de certeza similar?

En lo medular, este informe señala que la evidencia del impacto de la supresión temprana de la pubertad en casos de personas con disforia de género y en su salud mental o psicosocial es débil. Se desconoce el efecto sobre el desarrollo cognitivo y psicosexual a largo plazo; sí sabemos que los impactos en lo relacionado con la reproducción y la masa muscular y ósea serían reversibles, de acuerdo a los datos disponibles en población adulta en tratamientos de fertilidad, cáncer o cuando se busca un hipogonadismo terapéutico (por ejemplo, reducir los estrógenos por efecto de coagulación, endometriosis u otros). El informe sugiere no usar los bloqueadores y acompañar con terapias de apoyo hasta que las personas alcancen la edad adulta y afirmen su condición trans.

La falta de datos de seguimiento a largo plazo en el caso de personas que comenzaron con el tratamiento a una edad más temprana significa que no tenemos información validada del efecto real. El informe Cass trata de abordar el impacto del aumento de número de personas trans que, durante la adolescencia, solicitan terapia, y no es claro el porqué de este aumento, lo que no es ajeno a los que nos toca observar en Chile.

Parece lógico que esta terapia de hormonación, que se cataloga como irreversible, no lo es en términos del impacto a largo plazo; el mismo informe presenta algunas incongruencias. Lo razonable es desarrollar investigación y contar con datos objetivos para su uso seguro; pero, por otro lado, tenemos que hacernos cargo de la angustia y la disforia que estas/os adolescentes podrían pasar sin contar con el acompañamiento necesario.

  1. Dentro de esta discusión pública en Chile, ¿Qué elementos deben tener en cuenta las autoridades para tomar una decisión que tenga en cuenta las necesidades de la población trans adolescente? ¿Qué necesidades son éstas?

Lo que corresponde es asegurar el acceso a un acompañamiento multidisciplinario, con profesionales de la psicología y psiquiatría expertas en el apoyo de diagnóstico, así como apoyo a la familia y siempre asegurando que el inicio de la terapia hormonal se realice cuando corresponda.

El informe Cass no se cierra completamente al uso de los bloqueadores de la pubertad, sino que insta a evaluar muy bien la oportunidad de su uso para proteger a las/os adolescentes de complicaciones y efectos secundarios que, en mi opinión, son escasos. Falta información de calidad, así como desarrollar e impulsar investigación en el área, que también debería ser un objetivo de la discusión pública, sin caer en el sensacionalismo y posturas extremas que se han presentado en el país y en el mundo.

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